28/12/18
El alcohol al volante, nuestro peor enemigo
El alcohol es otro de los factores de riesgo más frecuentemente implicados en los accidentes de tráfico. Son muchas las muertes que se pueden evitar si todos hacemos un consumo responsable del alcohol y nunca conducimos bajo sus efectos. La DGT asegura que, de cada 100 accidentes mortales, el alcohol está implicado de uno u otro modo en entre 30 y 50 de ellos. Lo mejor es seguir la indicción de “al volante ni una gota de alcohol”.


¿Cuándo es infracción y cuando delito?

Si pensamos beber antes de conducir es necesario tener en cuenta que es importante saber que la ley castiga de diferente manera en función de los gramos de alcohol que arrojan los controles y que diferencia entre infracción (castigada con multa) y delito (penado con cárcel) según la cantidad ingerida. Menos de 0,60 mg/l, es infracción y a partir de 0,61 mg/l, delito.

Cometer esta infracción nos expone a multas cuantiosas que pueden ascender hasta los 500 euros e, incluso, 1.000 euros para aquellos que dupliquen la tasa máxima. Además de ir acompañada de la retirada de entre cuatro y seis puntos del carné de conducir. En casos extremos, a partir de 0,61 mg/l, conducir alcoholizado podría suponer la retirada del carné de uno a cuatro años o, incluso, ir a la cárcel. Por lo que arriesgarse no vale la pena.


¿Cómo calcularlo?

De acuerdo con los datos que maneja la Agrupación de Tráfico, un varón de unos 70 kilos que conduzca un coche o una moto y no sea novel, superará la tasa permitida en el momento en que se tome dos cañas de cerveza o dos vasos de vino; exactamente igual que una mujer que dé 60 kilos en la báscula. Ahora bien, para los conductores profesionales o con menos de dos años de carné, el máximo a beber se fija aproximadamente en una caña de cerveza o copa y media de vino para ellos y en media caña o una copa de vino para ellas.

De todas formas, en un control de alcoholemia influyen varios factores como el hecho de haber bebido o no con el estómago vacío, como el peso de la persona, su complexión, su sexo... Por ello, no hay una cantidad concreta de copas o de cervezas que puedas tomarte sin dar positivo en un control de alcoholemia. Además, beber mientras se conduce multiplica las posibilidades de sufrir un accidente, poniendo en peligro a los demás ocupantes de tu vehículo y a los demás usuarios de la carretera.


La resaca también es peligrosa

En la última campaña contra el consumo de alcohol al volante, la DGT ha hecho hincapié en la resaca. Cuando estamos pasando la resaca el alcohol continúa en nuestro cuerpo y aunque ya no estemos ebrios, nuestros reflejos disminuyen. La DGT también asegura que de resaca corremos más y prestamos menos atención a las señales y a los semáforos.

En fechas tan señaladas como las navidades o el fin de año ocurre un aumento del número de viajes que se realizan en carretera. Sin embargo, de la misma manera que el número de viajes, y como consecuencia, también aumenta el número de accidentes durante estos últimos días del año. Recuerda que lo más seguro es no conducir si has bebido en las últimas 24 horas.